La cita es este jueves 5/12 a las 20:30 en Manantiales, a unos kilómetros de Punta del Este (más precisamente Ruta 10 Km 164,5). Ese día habrá un cocktail de reinauguración, y los días subsiguientes el restaurante abrirá todas las noches a partir de las 20:00. Y desde el 13/12 en adelante, abrirá al mediodía y a la noche, anticipando la inminente temporada veraniega.
Es verdad que avisamos con poca anticipación, pero quien tenga la suerte de estar esta semana por esa zona privilegiada del Uruguay, no debe dejar de asistir. Habiendo probado las delicias que prepara Don Hubert O'Farrell en su local de Acassusso, ni nos imaginamos lo que será disfrutarlas en el entorno paradisíaco de la zona de Manantiales. Eso sí, quien planee ir debe avisarle enviando un mail a: reservaspunta@ofarrellrestaurant.com
O'Farrell reabre sus puertas en Punta del Este
Etiquetas: Cocina de autor, O'Farrell, Punta del Este, Uruguay
Cualquiera que haya visto nacer y desarrollarse a la Web (como es el caso del que suscribe) sabe que siempre estuvo en la mente de los usuarios de Internet la fantasía de pedir comida por medio de un sitio online, en lugar de hacerlo por teléfono. Pero hasta ahora siempre fue simplemente eso: una fantasía. Hasta ahora.Antes de ir al grano, veamos por qué esta idea siempre se mantuvo en el terreno de la fantasía: cada boca de expendio de comida (llámese pizzería, rotisería, o delivery en general) tiene un alcance limitado a las cuadras circundantes al lugar donde se prepara el producto a entregar, por una cuestión crítica en el rubro gastronómico: el tiempo de entrega. Claramente, uno no puede pedir una docena de empanadas a un sitio de venta por Internet que aplique un modelo de venta estilo Amazon (por ejemplo), donde los tiempos de entrega difícilmente son inferiores a las 48 horas...
A su vez, a la enorme mayoría de las bocas de expendio de delivery no le es redituable publicar un sitio web propio para levantar pedidos, ya que la inversión necesaria no se justifica por el pequeño grupo de clientes que usarán esa vía para hacer pedidos.
Además había otro impedimento para los pedidos de comida por Internet: antes la única forma de entrar a Internet era por medio de la PC, y la PC hogareña estaba la mayor parte del tiempo apagada o siendo utilizada por los chicos para jugar. Entonces seguía siendo mucho más fácil tomar el teléfono y hacer el pedido en la forma tradicional. Pero ahora, con las tabletas, las TVs y los teléfonos inteligentes que se conectan a Internet, la situación cambió.
Estaba haciendo falta un esquema de venta por Internet especial para el delivery de comida. Para cubrir esa falta llegó Hellofood.
Hellofood ofrece una aplicación (mejor dicho, una "App") gratuita para iPhone, iPad y dispositivos Android. Esa aplicación permite hacer pedidos a una gran cantidad de restaurantes situados en las inmediaciones del lugar donde se encuentra el usuario. El proceso sólo requiere especificar la ubicación, y la aplicación muestra todos los restaurantes que se encuentran a su alrededor. Después de realizar un pedido, se recibe una notificación con todos los detalles del pedido y el tiempo estimado de Delivery.
Hellofood, junto con su marca afiliada Foodpanda, es un grupo de plataformas de servicio online a domicilio que opera en nada menos que 30 países; y ahora también está en Argentina, Perú, México, Chile, Colombia y Brasil. Para los consumidores, Hellofood ofrece un mercado online con la más amplia oferta gastronómica. Los consumidores eligen su comida favorita en tan solo unos clics y Hellofood envía el pedido al restaurante que realiza el delivery de la comida. Esto ayuda a los restaurantes a aumentar las ventas a través de plataformas online y Apps, y les proporciona un análisis tecnológico en constante evolución.
Para obtener más información sobre Hellofood haga clic en las siguientes direcciones:
Web de la empresa: http://www.hellofood.com.ar
App para hacer pedidos: http://www.hellofood.com.ar/contents/apps
Catálogo de restaurantes de Buenos Aires adheridos a Hellofood: http://www.hellofood.com.ar/restaurants/index/city/buenos-aires
Matryoshkaté, una casa de té en Paseo Mendoza, Maschwitz
Etiquetas: casa de té, Maschwitz, repostería, tea blends![]() |
| Paseo Mendoza, Maschwitz |
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| Matryoshkaté. |
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| Uno se siente un "tea-sommelier"... |
Los blends tienen nombres mayormente indios (de la India, se sobreentiende), de los cuales probamos el Kamasutra: té rojo (pu-erh) y negro con vainilla, canela, granos de pimienta roja, gengibre y probablemente algún ingrediente más que ahora no recuerdo.
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| Cheese-cake con frutos rojos. |
Otro detalle para destacar: las mesas tienen un moderno un aparatito con botones para pedir la cuenta o llamar a la moza. Perfecto para evitar esas incómodas situaciones en que hay que andar buscando la forma de captar la atención de los mozos. ¿Por qué no los usan en todos los restaurantes, digo yo?
Aclaración con respecto a las fotos: dado que olvidamos nuestra cámara, debimos tomar fotos de la página de Facebook de Matryoshkaté para ilustrar esta nota. ¡Mil disculpas!
Feria de las Colectividades: saboreando el mundo
Etiquetas: colectividades, feria, internacional, Puerto Madero![]() |
| Salchichas alemanas en todo su esplendor. |
El consejo más acertado es recorrer todos los puestos, preguntando qué hay para comer en cada uno (no estaría mal anotar, armando una especie de menú ad-hoc), y recién después, con todo el panorama completo, decidir qué se comerá. Si no, puede pasar lo que nos ocurrió a nosotros: nos sacamos el hambre con la primera opción y después descubrimos que había muchas otras cosas que nos hubiera gustado comer.
El problema no era el dinero; de hecho, si uno fuera realmente insaciable podría probar absolutamente todo lo que se ofrece para comer en la Feria de las Colectividades sin gastar una fortuna, por que todos los precios son bajos.
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| Uno de los muchos puestos de shawarma. |
En nuestro caso, arrancamos por uno de los puestos de Alemania, en donde se exhibían unas salchichas gigantes rodeadas por chucrut, una pata de cerdo horneada, unas bondiolas en salsa agridulce... y sí, es imposible pasar por alto esas opciones cuando uno está hambriento. Y allí nomás liquidamos la mayor parte de nuestras ganas de comer.
Después encontramos puestos de Croacia, de Grecia, de Nigeria, Senegal, India, Siria, Líbano, Colombia, Perú, Haití, Uruguay, España, Albania, Austria, Brasil... seguramente me olvido de algunos, pero voy recordando las cosas que fuimos degustando mientras los recorríamos y me dan ganas de volver con la decisión de no cometer el mismo error y probar más variedad de comidas. Los chivitos uruguayos, los patacones de Colombia (plátano frit
o, según entendí), los shish khebab y otras cosas de India y de otros países del lejano Oriente, las comidas africanas, con nombres extraños pero aromas increíbles... en fin, demasiado para comer para quienes contamos con un único estómago.
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| Los griegos y sus columnas jónicas (¿o serían dóricas?) |
Las últimas monedas de los $ 200 que gastamos en total fueron destinadas a unos buñuelos dulces senegaleces, que más que nada los compramos para ver si tenían alguna semejanza con las bagnettes que teóricamente son francesas pero pueden degustarse en el Café du Monde de New Orléans (EE.UU.); al menos yo las conocí allí. Son parecidas, además tienen un nombre que suena parecido a "bañet" con lo cual supusimos que la semejanza no era casual, y probablemente se debiera a una influencia cultural francesa en Senegal (la geografía no es nuestra especialidad).
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| Música escocesa para amenizar la tarde. |
Dejando la gastronomía de lado, cabe destacar que la Feria de las
Colectividades es una buena oportunidad para conocer algo de las
culturas de países que difícilmente visitaremos en nuestras vidas.
Constantemente hay números musicales y danzas típicas de cada país. En
muchos de los puestos se venden también artesanías o artículos típicos.
Por otra parte, la feria estuvo emplazada en el predio contiguo al que
alguna vez fue el Hotel de Inmigrantes, cosa que invita a visitar el
Museo de la Inmigración para conocer un poco más sobre los extranjeros
que eligieron a la Argentina como lugar para vivir.![]() |
| De fondo, el antiguo Hotel de Inmigrantes. |
Esta historia rompe la tradición de las que habitualmente publicamos en este sitio, por que, en general, primero comemos, y luego lo contamos. En este caso, lamentablemente, no pudimos comer. Y como nos olvidamos de pedir el libro de quejas para asentar nuestras protestas como corresponde, usamos este espacio para que nuestro caso se haga público. A continuación, los hechos.
Eran las 14:50 del jueves 18 de julio de 2013. Llegamos al Rincón Jumbo de Escobar sabiendo que su horario de atención culmina a las 15:00, cosa que nos daba tranquilidad de que podríamos comer. Sin embargo, había un cordón que impedía el acceso al salón comedor. Dado que el impedimento del cordón parecía más simbólico que práctico, decidimos trasponerlo, tras lo cual una empleada nos advirtió: "ya está cerrado".
Le contestamos que todavía no eran las 15:00, cosa que argumentó diciendo que estaba sola, que la cajera ya se estaba por retirar y que ella debía atender el mostrador de cafetería.
No había otros comensales pendientes de atender después de nosotros. La comida estaba todavía caliente en las bateas, la vajilla dispuesta para el autoservicio, es decir, todo estaba en condiciones como para que se nos diera el servicio de almuerzo que correspondía. No le llevaría más de 5 minutos despacharnos y dejarnos conformes, para luego volver a atender el mostrador de cafetería. Pero no.
Quizás el error fue nuestro por suponer que el Rincón Jumbo es un verdadero restaurante. Un restaurante se atiende con vocación de servicio. El Rincón Jumbo, en cambio, es atendido por cajeras de supermercado cuyo único interés es el de terminar su turno lo antes posible y retirarse.
Un verdadero restaurante es, por ejemplo, Miradas al Río, un lugar también aledaño a un supermercado, que a pesar de su perfil bajo y sin demasiadas pretensiones, está atendido por personas cuyo principal interés es dejar felices a sus clientes. Rincón Jumbo seguirá existiendo por que está junto a un hipermercado del que salen hordas de gente hambrienta y con dinero, pero seamos claros: no es un verdadero restaurante.
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| Comensales en Rincón Jumbo (no nosotros, claro) |
Le contestamos que todavía no eran las 15:00, cosa que argumentó diciendo que estaba sola, que la cajera ya se estaba por retirar y que ella debía atender el mostrador de cafetería.
No había otros comensales pendientes de atender después de nosotros. La comida estaba todavía caliente en las bateas, la vajilla dispuesta para el autoservicio, es decir, todo estaba en condiciones como para que se nos diera el servicio de almuerzo que correspondía. No le llevaría más de 5 minutos despacharnos y dejarnos conformes, para luego volver a atender el mostrador de cafetería. Pero no.
Quizás el error fue nuestro por suponer que el Rincón Jumbo es un verdadero restaurante. Un restaurante se atiende con vocación de servicio. El Rincón Jumbo, en cambio, es atendido por cajeras de supermercado cuyo único interés es el de terminar su turno lo antes posible y retirarse.
Un verdadero restaurante es, por ejemplo, Miradas al Río, un lugar también aledaño a un supermercado, que a pesar de su perfil bajo y sin demasiadas pretensiones, está atendido por personas cuyo principal interés es dejar felices a sus clientes. Rincón Jumbo seguirá existiendo por que está junto a un hipermercado del que salen hordas de gente hambrienta y con dinero, pero seamos claros: no es un verdadero restaurante.
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| Bocaditos de pollo, tan ricos como simples. |
La otra opción (en orden creciente de costo, si se quiere) es ir a un tenedor libre. Antes los tenedores libres eran exclusivamente de comida china; hoy en general son de "cocina internacional": hay diferentes secciones, con pastas, parrilla y -lógicamente- comida oriental, aunque esta última incluye pocas preparaciones tradicionales chinas junto con discretas opciones de sushi.
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| Rabas con un toque oriental. |
Lo cierto es que actualmente no se encuentran roedores en las preparaciones, y éstas están hechas con esmero y en una cocina visible que permite apreciar el cuidado puesto en cuestiones de higiene y salubridad.
Tao Tao parece ser de esos lugares a los que uno puede dejar de ir durante décadas, y tener la tranquilidad de que, al volver, todo será igual que como era. Hablando, claro, del ambiente agradable, las mesas redondas (un par nomás) con centros giratorios que facilitan compartir la comida, la siempre llamativa decoración oriental, entre otras bondades. Por suerte el menú no es constante, con una sección de platos de autor que el chef diseña con mucho cuidado y que los mozos (a pesar de no ser chinos) saben explicar al detalle.
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| Tiramisú. Nada de chino, pero muy rico. |
Había muchas otras opciones llamativas y singulares, como el cerdo a la mongolesa y pollo kung pao, que quedarán para probar en una próxima visita.
Para los más tradicionalistas, también están los típicos platos que pueden conseguirse en las rotiserías, como chow fan, chop suey, etc. Además, el restaurante tiene también delivery y "take-out", funcionando como una rotisería premium, para quienes prefieren degustar los platos en la tranquili
dad de sus propias casas.
Es recomendable ir en un grupo grande y ocupar una de las mesas redondas con centro giratorio para poder pedir muchos platos distintos y probar un poco de cada uno.
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| El notable farol chino que ilumina uno de los varios ambientes de Tao Tao. |
El Molino Restó Bar, en Martínez
Etiquetas: deportes, martínez, ribera, río![]() |
| Cartel de entrada sobre la calle Elcano |
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| Ambiente techado y sin paredes |
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| La rústica y ribereña terraza |
Nuestras opciones incluyeron brownies, nachos, tostado de jamón y queso, cafés y gaseosas. Ciertamente nos dejaron muy satisfechos, y nos propusimos volver en una futura ocasión para cenar o almorzar. La atención de la moza fue muy amable, y un detalle importante: el hecho de habernos ubicado en el sector más alejado del restaurante no hizo que la atención fuera menos dedicada que si nos hubiéramos quedado en uno de los ambientes principales (cosa que suele ocurrir en restaurantes muy sectorizados).
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| El extenso parque y las canoas |
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| Merienda con vista al río |
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