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Más propuestas para festejar el día de los enamorados

Menúes especiales, sorpresas y romanticismo es lo que proponen los restaurantes para recibir a las parejas que quieran celebrar San Valentín. En esta ocasión les comentamos las opciones de tres restaurantes destacados: Osaka, La Dorita e Ike Milano.

Ya sea que les guste la comida japonesa, la italiana o la carne argentina, a continuación encontrarán interesantes opciones para ir reservando.

Osaka sushi para el día de los enamoradosRomanticismo y sorpresa en Osaka
En un ambiente que combina sofisticación y calidez, este representante de la cocina nikkei y peruana recibe a las parejas con sus exclusivos sabores y con obsequios: un postre sorpresa creado para la fecha y espumante para el brindis.

El próximo martes 14 de febrero, bajo una tenue iluminación y música cálida, Osaka se convertirá en el escenario ideal para vivir la noche más romántica del año. En sus locales de Puerto Madero y Palermo, mientras las parejas degustan su innovadora cocina nikkei, recibirán como cortesía dos copas de espumante Barón B para el brindis y se sorprenderán con el obsequio de un postre para compartir diseñado por el chef Eddie Castro en especial para el Día de los Enamorados.

Osaka ambiente para el día de los enamoradosPara esta velada especial, la inmensidad de sabores, texturas, aromas y colores de la carta de Osaka promete variadas sugerencias como las degustaciones de ceviche y causas, con tres opciones a elección entre las propuestas de carta, o su inconfundible sushi, como nigiri crispy rice donde sobre un crocante de arroz de sushi se dispone tartar de salmón, rocoto, limón y furikake, nigiri tako nikkei con pulpo, shoyu, limón y wasabi  o maki grilled ebi, de langostinos togarashi a la parrilla, queso y negui, cubierto con mango caramelizado sobre salsa de rocoto y huacatay. Otra obligación del menú son los ishiyakis, donde se lucen originales cortes de kobe, mariscos, pato y pescado cocidos a la piedra.

Entre los platos de fondo, podrán saborearse kobe balsamic truffle, a la parrilla con salsa teriyaki al balsámico y toques de trufa blanca, servido con puré al miso y hongos al wok, shiromi wrap, pescado blanco a la parrilla marinado en base de anticucho y leche de coco envuelto en hoja de bambú  o chanchito nikkei con nigiris de tacu tacu y mix de brotes, entre otros exquisitos platos.
Durante toda la noche, los comensales podrán maridar estos sabores con una exquisita y creativa coctelería que conjuga lo clásico con lo peruano, o con las alternativas de su importante carta de vinos.

Palermo: Soler 5608. Tel. 4775- 6964 / reservaspalermo@osaka.com.pe
Puerto Madero: Juana Manso 1164, Los Molinos Building. Tel. 5352-0404 / reservasmadero@osaka.com.pe
Servicio de Valet parking
www.facebook.com/OsakaBuenosAires
http://www.osaka.com.pe/palermo/
http://www.osaka.com.pe/puerto-madero/

La Dorita, para los amantes de la carne
La Dorita salón día de los enamoradosDesde el 14 hasta el 19 de febrero, La Dorita ofrecerá un plato especial para compartir y celebrar el amor: 1 kilo de ojo de bife con hueso, milhojas de papas, espinacas frescas y tomate horneado. Además al consumir una botella de vino Vicentín Blend de Malbec, los enamorados recibirán una botella de espumante de regalo.

La Dorita y Bodega Vicentín invitan a celebrar San Valentín durante una semana en cualquiera de las 5 sucursales de esta tradicional parrilla, para disfrutar de un encuentro en un ambiente cálido y relajado. La propuesta para los amantes de la carne, es comenzar con una entrada para 2, bien sea una provocampi (provoleta en masa de pan de campo con chorizo, rúcula y tomates) o un choricampi relleno (chorizo envuelto en masa de campo relleno con muzzarella) para luego degustar un plato especial ideal para compartir que incluye un delicioso corte de carne: ojo de bife con hueso (1 kilo), milhojas de papas, espinacas frescas y tomate horneado.

Propuesta San Valentín: Entrada para compartir - Provocampi $125 / Choricampi relleno $115. Principal para compartir $390. Con la compra de una botella de vino Vicentin Belnd de Malbec, reciben como obsequio una botella de espumante. Válido del 14 al 19 de febrero en cualquiera de sus sucursales.

Puerto Madero: Pierina Dealessi 1350 (entre Azucena Villaflor y Martha Salotti) Dique 2. Tel. 4517-8196.
Palermo Botánico: Bulnes 2593. Tel. 4802-8640.
Palermo Hollywood: La Dorita de en Frente: Humboldt 1892. Tel. 4773-0070.
Belgrano: Arce 901. Tel. 4776-4190.
San Isidro: Tiscornia 1040. Tel. 4743-8269.
Días y horarios: de lunes a domingos de 9:00 al cierre.
Facebook: www.facebook.com/ladoritaonline

Instagram: @ladoritaparrilla

Menú degli innamorati en Ike Milano
El restaurante ubicado en el prestigioso paseo gastronómico de Dardo Rocha (Martínez) ofrece un completo menú para celebrar el día de los Enamorados al modo italiano.

Ike Milano menú día de los enamoradosEl 14 de Febrero por la noche, el restaurante de raíces italianas Ike Milano brindará un especial menú degli innamorati con platos fuera de carta en una mixtura de tradición italiana y modernidad cosmopolita. El menú, ideado por el chef milanés Alberto Giordano, comprende un aperitivo de bienvenida, una degustación de entradas, un plato principal a elección y un postre por persona. Para beber, un vino Álamos Red Blend o Moscatel de Alejandría, una bebida sin alcohol y un Álamos Extra Brut por pareja. El precio es más que módico: $990 por pareja.

Ubicado en la arbolada avenida Dardo Rocha de Martínez, Ike Milano ofrece un festejo colmado de detalles que recuerdan a Italia, en un ambiente cálido y agradable con una encantadora atención.

Menu degli Innamorati – Ike Milano
(Válido para la noche del 14 de Febrero)

Carpano Vermouth de bienvenida

Degustación de entradas:
Arancini Neri ripieni di  Gamberoni su letto di pomodoro
(Croquetas de arroz negras rellenas de camarones con colchón de tomates)

Schiuma di Burrata con Pera e Miele
(Espuma de Burrata con peras y miel)

Melanzane a Funghetto con pane croccante
(Berenjenas salteadas con pan crocante)

Plato principal (1 a elección):
Paccheri  alla Cupido
(Pasta de sémola dura con Nduja piccante calabresa, ajo, perejil y pan rallado)

Pesca bianca grigliata su letto di maionese alla menta con patata schiacciata
(Pesca blanca del día grillada con mayonesa casera a la menta y papas rotas)

Maialino brasato all' Antica con bastoni di batata;
(Bondiola braseada con mostaza Dijon a la antigua y bastones de batata)

Postre:
Torta della Passione
(Tarta de  Maracuyá)

El menú incluye (por pareja):
1 Álamos Red Blend o 1 Álamos Moscatel de Alejandría
1 bebida sin alcohol
1 Álamos Extra Brut 375cc

Ike Milano salón día de los enamoradosPrecio: $990 por pareja
Reserva previa requerida con pago del 50% anticipado

Dardo Rocha 2606, Martínez. Tel. 4717-2993
Horarios: lunes a domingos de 12:00 a 15:00. Martes a sábados de 20:00 a 24:00.
Medios de pago: Visa, Master Card y American Express
Web: www.ikemilano.com.ar
Facebook: www.facebook.com/ikemilanorestaurante

Instagram: www.instagram.com/ikemilanoresto


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Con las bocas bien abiertas

Mucha gente en Bocas Abiertas 2014.
El festival Abunda nos había dejado algo de gusto a poco, pero en Bocas Abiertas realmente nos sacamos el hambre. Y no sólo el hambre de comer, sino también de degustar, recorrer, aprender y hasta de reírnos.

Para ser honestos, la principal razón por la que fuimos el sábado pasado al ribereño predio de exposiciones de San Isidro fue para ver a Fabio Alberti interpretando a Coty Nosiglia (la "boluda total") en una sesión en la que enseñó a hacer galletitas 3D. Mucho no aprendimos, pero nos reímos de lo lindo. Abajo se puede apreciar el video con una parte del show de Coty.

El Culebrón Clandestino.
Al llegar al predio, después de estacionar (lo más cerca que pudimos llegar con el auto fue a dos cuadras, debido a la gran concurrencia) tuvimos que pagar un entrada de $ 30 por persona. Realmente no era mucho dinero, y el tener que pagarlo servía para que sólo asistieran quienes realmente estuvieran interesados en aprovechar la feria.

Goulasch con spaetzle.
La recorrida por los puestos merecía hacerse con detenimiento, analizando lo que ofrecía cada uno. Lo interesante fue que en muchos puestos (especialmente en aquellos que se dedicaban a la pastelería) se ofrecían degustaciones gratuitas, con lo cual no era necesario comprar para probar. Incluso los platos en venta tenían precios módicos. Luego de una recorrida exhaustiva resolvimos probar el goulasch con spaetzle de Club Austria y un taco de langostinos de El Culebrón Clandestino. Ambos platos lograron su cometido, es decir, nos gustaron mucho, y nos dieron ganas de ir en un futuro próximo a los respectivos restaurantes para volver a comerlos.

Mini-torta de limón con maracuyá.
Los restauranteurs sanisidrenses se enfrentaron al desafío de trasladar sus cocinas a espacios reducidos y con mínimos recursos, y aún así llevar a cabo producciones que deleitaran a los visitantes. Debieron ingeniárselas y trabajar duro, pero lo lograron. En algunos casos, los puesteros hacían las advertencias necesarias a los comensales si es que los platos tenían alguna falencia debido a las condiciones del lugar. Por ejemplo, a la hora del postre, optamos por una minitorta de mousse compacto de limón con maracuyá, elaborada por Iolo Café & Market. La vendedora nos aclaró que estaba recién salida del freezer, con lo cual nos recomendaba esperar 10 minutos a que se ablandara un poco. "O si no la pueden comer así bien fría, que también es riquísima", nos dijo. Y no mentía; no la dejamos descongelarse del todo, y el interior de maracuyá natural dentro del mousse de limón estaba casi helado y muy rico.

Renombrados chefs en Bocas Abiertas.
Una lástima que el restaurante Sudeste no estuviera representado en la feria; imaginamos que es por que sus dueños mantienen un perfil bajo y no necesitan más exposición que la que obtienen con las recomendaciones de sus clientes. Pero nos hubiera gustado probar una muestra de sus obras culinarias. Quien sí tenía un puesto preferencial en la feria (a pesar de ser de Tigre y no de San Isidro) fue Daksha, con su cocina natural, india y vegetariana. No ofrecía platos elaborados en el momento, pero sí productos frescos envasados en el día. A modo de recuerdo, compramos un paquete de chapatis, esos panes indios tipo panqueques, integrales y muy sanos.

Deambulando por la feria, uno podía cruzarse con renombrados chefs, como Christophe Krywonis o Pedro Lambertini, ambos convertidos en celebridades de la gastronomía gracias a sus participaciones en los programas de El Gourmet. En fin, hubo mucho para ver, hacer y probar en una feria gastronómica al aire libre, que por suerte se vio acompañada por el buen tiempo y se dejó disfrutar al máximo.


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Boom de ferias gastronómicas: Abunda y Bocas Abiertas

Festival Gastronómico Abunda
Al hombro del evento que abrió las puertas de los talleres para que todos conociéramos las obras de los artistas sanisidrenses, surgió en abril de 2013 Bocas Abiertas, un evento tendiente a dar a conocer la oferta gastronómica de la zona ribereña de San Isidro. Tiempo después (a principios de marzo 2014) tuvo lugar el Festival Gastronómico Abunda, la feria gastronómica de Vicente López donde los restauranteurs de esa localidad expusieron su talento en tiendas al aire libre. El próximo fin de semana se hará una nueva edición de Bocas Abiertas, en el Centro Municipal de Exposiciones de San Isidro, con un mayor despliegue de cocineros, expositores y artistas. Y nosotros seguiremos recorriendo y comiendo para contarlo.

Ceviche by De Simone
El primero de estos eventos al que asistimos fue la Feria de las Colectividades, de la cual salimos maravillados por la variedad de opciones que había para degustar comidas de todo el mundo y por poco dinero. El fin de semana pasado estuvimos en Abunda, un evento que tuvo como hilo conductor lo natural, lo orgánico y lo artesanal. No era el lugar adecuado para ir a sacarse el hambre comiendo choripanes, panchos o hamburguesas, pero sí era un muestrario de lo que varios chefs de la zona tienen para ofrecer. Todo en pequeñas porciones y precios módicos, como para probar un poquito de cada cosa. Nos gratificamos con el ceviche y las cookies que hacen en De Simone Ramos Generales, y lamentablemente no pudimos probar mucho más por que llegamos cerca del final del evento (cuando se aproximaba el mal tiempo) y ya los expositores iban tachando las opciones más solicitadas de sus menúes.

Música en vivo y pic-nic
El lugar para comer estaba dispuesto como una suerte de patio de comidas campestre, con mesas de picnic de aspecto improvisado y rodeadas por las tiendas de comida. Como valores agregados había música en vivo, que sonaba a un volumen razonable como para no interferir con las conversaciones, además de áreas de juegos para chicos, y el museo de una de las vecinas de Vicente López más recordadas por su aporte al mundo culinario: Doña Petrona. También era posible adquirir productos artesanales o difíciles de encontrar en las góndolas del súper: dulces, especias, cervezas, vinos, etc. La entrada era gratuita, lo que permitía asistir aunque más no fuera para
curiosear un poco, escuchar música en vivo o hacer un picnic junto al río.

Nubarrones sobre Abunda
Y el finde próximo estaremos en Bocas Abiertas para ver qué tal se porta en relación a las ferias gastronómicas que ya visitamos. Además de los puestos de la feria, en donde -esperamos- se podrán degustar creaciones culinarias diversas, en el centro de exposiciones de San Isidro habrá cocineros reconocidos -Juliana López May, Osvaldo Gross, uno de los hermanos Petersen, Mauricio Asta, entre otros- dando a conocer sus secretos. También habrá una huerta comunitaria y una atracción especial: la presencia de Coty Nosiglia (más conocida como "Boluda Total", perdonando la expresión) explicando cómo hacer galletitas 3D. La entrada tendrá un costo de $30 que se donarán a entidades sociales de la zona. Ya haremos la correspondiente reseña la semana próxima.

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Sudeste, en el bajo de San Isidro

Era una ocasión especial. Los niños se quedaban a dormir en casa de la tía, los cual nos dio total libertad para elegir el lugar adonde ir a cenar. Nada de peloteros, juegos para niños o menúes infantiles. Por fin, tendríamos al oportunidad de ir a cenar a un lugar íntimo, tranquilo, a la luz de las velas, y sin tener que comer las milanesas y papas fritas sobrantes de los platos de los chicos.

La opción elegida fue Sudeste, un pequeño restaurante que habíamos visto por la tele zonal hace tiempo, al que siempre quisimos ir pero hasta ahora nunca habíamos podido. Justamente en aquel programa de televisión vimos que el chef (un tal Constantino Astirakakis... ¿griego tal vez?) tenía preferencia por la cocina mediterránea, cosa que nos resultaba bastante atractiva.

El restaurante está emplazado en una típica casa ribereña de San Isidro; una casa rústica pero con un valor inmobiliario que debe haber subido varios órdenes de magnitud en los últimos años (como le ocurrió a toda la zona de la ribera de San Isidro). El espacio destinado al restaurante –la casa está repartida entre el comedor y la vivienda de los dueños, en la parte de atrás– es reducido; no hay muchas mesas, con lo cual no hay que ir sin reservación, salvo que sea miércoles por la noche. Un dato: abre sólo por las noches, de miércoles a sábado. Qué envidia... esta gente tiene un fin de semana que va de domingo a martes...

A pesar de que llegamos media hora tarde, no perdimos nuestra reserva. Cuando llegamos, Don Constantino nos condujo a nuestra coqueta mesa, con vela y todo, justo debajo de una foto artística del río (algo común en restaurantes y bares de la zona ribereña del Río de la Plata). Nuestro sueño de una cena tranquila se vio en parte destruido al escuchar las charlas de alto volumen de una mesa cercana en la que había como seis mujeres hablando de divorcios y otras yerbas... en fin, una circunstancia fortuita, no era culpa del restaurante. Pero no nos impidió disfrutar de nuestra cena íntima.

Lo que nos hubiera dado mayor libertad para disfrutar de la cena hubiera sido tener más dinero... los precios de los platos no son exhorbitantes, pero tampoco son precisamente baratos. Digamos que están bien, para ser cocina de autor. Por ejemplo, nos hubiera gustado pedir alguna entrada (había tapeo, milanesas de muzzarela, ensaladas exóticas), pero para no gastar de más nos limitamos sólo a los platos principales. Y para no quedarnos sin tomar vino, pedimos el más barato... un Newen Pinot Noir, a $ 40 la botella. Un detalle: sin ser experto en vinos, me di cuenta de que la temperatura del mismo era muy alta, aún para un vino tinto. El mozo no tuvo problema en traernos una frappera para enfriar la botella, sin horrorizarse por que quisiéramos enfriar un vino tinto.

Comentario con respecto al servicio: me gustan los lugares atendidos por mozos que no parecen mozos, es decir, que no tienen el clásico delantal blanco y que no actúan como el típico mozo de restaurante, sino más bien como alguien que te invita a su casa y te atiende con suma amabilidad. Bueno, leí por ahí que Sudeste está atendido por sus dueños, así que quizás los mozos eran hijos del chef...

Volviendo al tema de los platos: de acuerdo a nuestra política de no gastar demasiado, nos limitamos a platos por debajo de los $ 60. La carta era bastante variada aunque no muy extensa. Había un par de platos de pastas, otro par de pescados, otro par de carnes, y así. Con esa limitación de no más de $ 60 por plato, comimos un solomillo con chutney de nosequé y unos fetuchini negros con salsa de mar (básicamente, camarones y otras cosas marinas sobre una base cremosa). Muy buenos los dos. El chutney que acompañaba al solomillo estaba picantón y tenía un gusto exótico como a condimento de comida hindú. A los fetuchini les faltaba sal, pero la situación se solucionaba simplemente agregándole dicho mineral.

Decidimos que las limitaciones económicas no nos debían privar de unos buenos postres. Había varias opciones, entre ellas un marquisse de chocolate blanco y negro con crema de café. Y había un especial fuera de menú: cheese cake de maracuyá. Los dos estuvieron deliciosos.

Hubiera faltado un cafecito para terminar la cena, pero a eso también lo dejamos de lado para minizar la cuenta. Así y todo, la suma total fue de $ 211. No es muy alto para un buen restaurante en los tiempos que corren, pero claro, tampoco es para gastarlo en la cena de todos los días.
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Calixta, café y restó en San Isidro

En una auténtica casa colonial (con patio central y todo), frente a la plaza de la catedral de San Isidro (Ituzaingo 632), este café/restó propone pasar un rato agradable y súper-tranquilo, en un ambiente que nos conecta con nuestro lado místico.
A riesgo de aburrir al lector, me tomaré la libertad de hacer una retrospectiva para remontarme al 7 de abril de 1995, día de nuestro casamiento. Esa noche fuimos a cenar (Gra y yo solos) a un restaurante llamado La Cancela, situado en el fondo de la galería homónima que se encuentra en la misma cuadra de Calixta, a unos 20 metros de ésta. La Cancela era un lugar hermoso, con comida excelente, mozos/as muy amables (una de las cuales cantaba muy bien mientras otra tocaba el piano)... en fin, era un lugar mágico, pero con el tiempo fue cambiando de dueños y perdió la magia, hasta que al fin cerró y el lugar se transformó en el museo del rugby... una verdadera lástima.
Pero el otro día que fuimos a Calixta (casualmente tuvimos la oportunidad de ir sin los chicos), vimos que un poco de aquél espíritu y aquél ambiente de La Cancela renació en este lugar, en donde se puede cenar tranquilamente en una planta alta privilegiada, con vista a la plaza y a la catedral. No hay mozas que canten ni toquen el piano, pero el ambiente es igualmente muy ameno.
El menú no es extenso ni pretensioso, aunque tiene algunos toques exóticos, como una interesante variedad de woks muy buenos. Y me fascinó el "dip" que nos sirvieron para comer con pancito mientras esperábamos la comida... era un queso blanco salpicado con semillas de sésamo tostadas y salsa de soja... una pavada, pero riquísimo. Yo intenté reproducirlo en casa, pero por alguna razón no me quedó igual.
Dejando un poco de lado la comida, Calixta tiene un valor agregado único, que es su cuota de misticismo. Resulta que en esa casa colonial, el restaurante convive con un "multiespacio" cultural llamado La Nave Kadmon. En dicho espacio pueden verse obras de arte que evocan encuentros con seres de luz, seres de otros mundos o vaya uno a saber qué. Además, allí suelen darse talleres, cursos y conferencias sobre temas de la nueva era, y también hay shows musicales muy variados, pero siempre tranquis y alternativos. Es algo fuera de lo común, para que ir a cenar a un restaurante no sea simplemente sentarse en una mesa y comer.
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Pago de la Costa, en San Isidro

-- Actualización al 15/02/2018: CERRADO --

La noche había arrancado mal, por que nuestra idea para esa ocasión era ir a comer comida hindú. Para ello fuimos al bajo de San Isidro, donde el año pasado habíamos tenido la oportunidad de conocer un restaurante hindú muy bueno (cuyo nombre ahora no recuerdo). Pero, como suele ocurrirnos más a menudo de lo que quisiéramos, lo encontramos cerrado.
Como no quisimos resignarnos a volver a casa con las panzas vacías, comenzamos a buscar otro restaurante por la zona. En el bajo de San Isidro, particularmente sobre las calles que van desde el Tren de la Costa hasta el puerto, hay numerosas opciones, si bien no son muy variadas gastronómicamente hablando; básicamente, parrilla y pastas, y creo que algún sushi.
Después de dar algunas vueltas manzanas recalamos en Pago de la Costa, restaurante que, además de parrilla y pastas, ofrecía mariscos como opción. No es algo tan exótico como la comida hindú, pero a falta de una mejor opción, vino bien para salvar la noche.
El menú nos sorprendió gratamente, ya que, además de pescados y mariscos, había platos fuera de lo común, como goulasch o raviolones de centolla con salsa rosa. El goulasch no estaba a la altura del que se podría encontrar en un restaurante húngaro o suizo; de hecho, en vez de spatzle venía acompañado por ñoquis comunes y corrientes. No niego que estaba rico y abundante, pero distaba un poco de ser un auténtico goulasch. Los raviolones de centolla no estaban mal, si bien la presentación no le hacía honor al plato: fueron servidos en una cazuelita que, si bien fue útil para mantener la temperatura, no ayudó al atractivo visual del plato.
El resto del los platos servidos (destinados a los chicos) cumplieron con creces las expectativas: rabas, milanesa de pollo y chorizo.
En cuanto a las bebidas, hubo un par de opciones en el menú que llamaron mi atención: sangría y clericó. Acompañar la comida con sangría, en lugar de un tradicional vino, fue una variante original que nos dejó un grato recuerdo de aquella cena.
Más allá de la parte gastronómica, el lugar tiene varios aspectos a su favor: una gran capacidad, distintos ambientes para distintos gustos (mesas interiores y exteriores, algunas de estas últimas al aire libre, otras bajo una galería, y otras bajo una parra), estacionamiento propio, juegos para niños y un estanque con patos sobrealimentados con los pedacitos de pan que les arrojan los pequeñuelos. Afortunadamente, en el menú no había platos con pato...
Un detalle muy favorable (que probablemente sea mérito de la moza que nos atendió) fue el hecho de que los platos de los niños salieron enseguida, cosa de que pudieran comer sin esperas e irse a los juegos o a ver a los patos, dejándonos a los adultos disfrutar tranquilamente de la cena.
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